Imagina un motor muy eficiente que casi no malgastase la energÃa que le viene de las baterÃas en forma de calor.
Esto supondrÃa más potencia, más aceleración, mayor duración y menos desgaste de las baterÃas, posibilidad de mover mayores pesos y un menor
mantenimiento del motor. Ideal ¿no?. Pues ya es casi una realidad con los motores sin escobillas.
Los motores que se emplean actualmente en las especialidades de coches eléctricos radiocontrolados necesitan para su funcionamiento el uso de escobillas. Una nueva generación de motores está desembarcando en el mundo de los coches de radiocontrol.
Se trata de los motores eléctricos que no usan escobillas. Estos son mucho más eficientes y casi no requieren mantenimiento, por lo que pueden producir una revolución en el radiocontrol que podrÃa incluso a afectar a todas las escalas.
Para ver las diferencias entre los motores con y sin escobillas, lo mejor es resumir el funcionamiento de estos dos tipos de motores eléctricos.
Funcionamiento de los motores con escobillas:
Estos motores están formados por dos partes fundamentales, una parte estática y otra móvil. La parte que no se mueve es la carcasa del motor, en cuyo interior y unidos a ella están situados dos imanes permanentes. A esta parte se ha denominado estátor.
En el interior de esa carcasa está la parte móvil (rotor) que también se denomina inducido. Está formado por un eje metálico con tres polos que sobresalen, y en cada polo está enrollado en forma de bobina el hilo conductor. Cuando la corriente eléctrica pase por la bobina, se producirá un campo magnético que interaccionará con el campo magnético que producen los imanes del estátor. La consecuencia es una fuerza que hará que gire el inducido, y por tanto el eje del motor. De esta forma se transforma
la energÃa eléctrica, que llega al motor, en energÃa mecánica.
La corriente llega al inducido a través de tres delgas que están situadas en su parte superior y forman lo que se denomina el conmutador o colector. A su vez las delgas reciben la electricidad de dos escobillas, que son unos contactos deslizantes que rozan las delgas mientras el rotor gira. Como una escobilla está conectada al polo positivo de la corriente y otra al
negativo, la corriente que transmiten a las tres delgas hace que el inducido gire. Son necesarias las tres delgas para garantizar que el rotor se mueva, ya que si solo hubieran dos, el rotor podrÃa no iniciar el giro al quedar en posición perpendicular a las fuerzas magnéticas de los imanes. También hemos de saber que las escobillas se mantienen pegadas a las delgas mediante
la presión de sendos muelles. El inducido gira dentro del estátor sobre rodamientos.