Hace más de 2 500 años, Tales de Mileto, filósofo, astrónomo y matemático griego, observó que cierto tipo de piedra, llamada magnetita, tenÃa la propiedad de atraer trozos pequeños de hierro. A esta fuerza de atracción se le dio el nombre de magnetismo, y al cuerpo que ejerce una fuerza magnética se le llamó imán.
Actualmente, los imanes tienen múltiples formas y aplicaciones; por ejemplo, se usan en brújulas, cierre de puertas herméticas, y en aparatos eléctricos, entre otros.
Si un imán de barra se suspende con un hilo por su centro de gravedad, de tal manera que se mantenga en equilibrio, oscila por sus extremos. Cuando se detiene, el imán se orienta por sà mismo en la dirección norte-sur. Esta propiedad fue conocida por los chinos, quienes lo utilizaron en la navegación.
La Tierra se comporta como si tuviera un imán en su interior, con su polo norte magnético apuntando hacia el sur geográfico y su polo sur magnético dirigido hacia el norte geográfico. Por esta razón, cuando se suspende un imán de barra, éste se orienta con su polo norte apuntando aproximadamente hacia el norte geográfico.
Los átomos cuentan con la misma cantidad de protones (+) que de electrones (–). Por lo tanto, son eléctricamente neutros. Todos los átomos tienen la misma cantidad de protones (+) y de electrones (–). Asimismo, la partÃcula más pequeña de un compuesto que podrÃa separarse mediante métodos fÃsicos y no quÃmicos es una molécula.
La molécula de agua está formada por dos átomos de H y un átomo de O. Cada átomo es eléctricamente neutro, por eso la molécula también es eléctricamente neutra.
La corriente eléctrica es el flujo de electrones por un conductor (alambre). Los electrones se mueven desde la fuente de energÃa (baterÃa) hacia la carga, donde la energÃa que llevan se convierte en trabajo y regresa nuevamente a la fuente de energÃa. Este camino se llama circuito eléctrico.