"Un frigorÃfico no tratado contamina como un coche que hace 16.000 kilómetros"
Todo el mundo sabe que los frigorÃficos, los congeladores y todos los aparatos de aire acondicionado son dañinos para el medio ambiente y para la capa de ozono.

Para funcionar se sirven del proceso de compresión y expansión de gases, los clorofluorocarburos, que pasan desde el estado lÃquido a estado gaseoso o sea, se evaporan a través del calor.
Este método es tan perspicaz como contaminante, asà que el cientÃfico madrileño Luis Hueso con su equipo de estudiantes del Centro de Investigación Cooperativa CIC NanoGUNE, en San Sebastián, e investigadores de la Universidad de Cambridge, han examinado una nueva manera para alimentar los sistemas de refrigeración utilizando imanes.
El proyecto se desarrolla sobre el concepto de poner materiales magnéticos en vez de clorofluorocarburos, sirviéndose de ciclos de imanación-desimanación en vez de ciclos de compresión-expansión.
El problema podrÃa surgir con aparatos que tienen en el interior chips electrónicos o pequeños ordenadores, como por ejemplo las neveras de última generación, ya que los campos magnéticos podrÃan influir negativamente en estos.
Por su parte, Luis Hueso- lÃder del grupo de nanodispositivos en NanoGUNE- afirma que es un tema muy interesante y añade:
«Esta nueva tecnologÃa permite tener un método de refrigeración local y más controlado, sin perturbar al resto de las unidades del dispositivo, y acorde con la tendencia a la miniaturización de dispositivos tecnológicos»